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Carta de una madre

No pido demasiado..

Tan   solo   que   escuches   por   un   momento   mi   grito desesperado, ahogado en el silencio. Es    la    voz    de    la    mujer    que    por    motivos    y circunstancias,    ha    tenido    que    practicarse    un aborto. ¡Es una mentira!  Cuando    dicen    que    esto    es    la    libertad    de    la mujer,   que   somos   dueñas   de   nuestro   cuerpo, que podemos elegir nuestro destino. ¡Es mentira!   Eso no es libertad, es la trampa mejor urdida para caer al precipicio de la tristeza, la condenación y la desesperación. Es un engaño  ¡Despertemos! Decidir   sobre   la   vida   de   un   ser   humano   no   es   libertad,   es   tomarnos   la   justicia   por nuestra   mano,   es   adjudicarnos   una   autoridad   que   no   nos   ha   sido   delegada,   es transgredir todas las leyes humanas y divinas. ¿Quién se puede enaltecer decidiendo cuándo poner fin a un latido del corazón? No   soy   quien   juzga,   soy   quien   grita   que   despertemos   del   sueño   en   que   hemos   caído por   comodidad   (es   más   fácil   acallar   la   conciencia),   todos   somos   responsables   de levantar    la    voz    por    los    que    no    han    podido    ver    la    luz,    paremos    esta    locura, despertemos del sueño. No pido demasiado, solo que escuches mi lamento. Si   pudiese   retroceder   en   el   tiempo,   no   dudaría   en   aceptar   lo   que   me   regalaba   la vida. ¿Me hablas de libertad?  Libres somos cuando aceptamos la vida. No   pido   demasiado   solo   que   escuchemos   su   voz,   la   voz   de   los   que   no   se   pueden defender. No   nos   engañemos,   nuestra   libertad   empieza   y   termina   respetando   lo   mejor   de nosotros, respetando la vida. ANÓNIMO

Secuelas que aparecen despues de abortar

Está   demostrado   que   la   mayoría   de   las   mujeres   sufren   una   o   varias   de   las   siguientes   secuelas psicológicas tras el aborto (se llama síndrome post-aborto): Ansiedad Depresión Mayor consumo de drogas y alcohol Baja autoestima Ideas suicidas Pesadillas Trastornos alimenticios Disfunciones sexuales Desajustes en el vínculo madre-hijo en futuras maternidades Estrés post-traumático Duelo Etc. Estas   secuelas   pueden   requerir   atención   psicológica   y/o   psiquiátrica.   De   hecho,   en   Estados Unidos   cada   vez   más   centros   abortivos   proporcionan   apoyo   a   las   mujeres   que   se   han   sometido   a un aborto provocado en los mismos y que posteriormente sufren traumas post aborto. Otra   evidencia   de   la   existencia   del   síndrome   post-aborto   es un   estudio   de   2010   de   la   doctora   Priscilla   Coleman,   de   la Universidad   Bowling   Green   State   de   Estados   Unidos.   En dicho   estudio   se   demuestra   que   el   52%   de   las   mujeres   que se   sometieron   a   un   aborto   antes   de   las   12   semanas   de embarazo   y   un   67%   de   las   que   lo   hicieron   después   de   las   12 semanas    de    embarazo    presentaban    síntomas    de    estrés postraumático.   Es   decir,   el   síndrome   post-aborto   no   es   un mito. Hay   factores   que   predisponen   en   mayor   medida   a   sufrir   el síndrome   post-aborto   en   un   grado   más   severo:   minoría   de edad,   ser   coaccionada   por   su   entorno   o   las   circunstancias   a abortar,   tener   sentimientos   contrapuestos   ante   la   decisión de   abortar,   tener   reparos   morales   ante   el   aborto   o   que éste    suponga    ir    en    contra    de    los    deseos    maternales, padecer      depresión,      etc.      El      aborto      suele      estar contraindicado      en      la      mayoría      de      las      patologías psiquiátricas.

Factores causantes del

síndrome

Hay factores que predisponen en mayor medida a sufrir el síndrome post-aborto en un grado más severo: minoría de edad, ser coaccionada por su entorno o las circunstancias a abortar, tener sentimientos contrapuestos ante la decisión de abortar, tener reparos morales ante el aborto o que éste suponga ir en contra de los deseos maternales, padecer depresión, etc. .

No pido demasiado

Tan solo que escuches por un momento mi grito desesperado, ahogado en el silencio. Es la voz de la mujer que por circunstancias ha tenido que practicarse un aborto.
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