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El aborto es cruel: consecuencias para la mujer

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Abortar un hijo resulta ser para muchas mujeres una experiencia
traumática y tal vez el momento más difícil de sus vidas.

En algún punto, estas mujeres se enfrentan ante algo desconocido y que
en un gran porcentaje a muchas de ellas toma por sorpresa.

De repente, y sin ningún motivo aparente, comienzan a experimentar una
amplia diversidad de reacciones psicológicas, emocionales, familiares y
espirituales, desconociendo que el común denominador causante de parte
de esta sintomatología, son sólo secuelas después de sus abortos.

Aunque muchas de estas reacciones pueden presentarse a corto,
mediano, o largo plazo, lo que si es cierto, es que, en algún momento
de sus vidas, estas saldrán a flote y se manifestarán ya sea en menor
o mayor grado de intensidad. Esto es lo que se denomina “El
Síndrome Postaborto”.

Muchas mujeres no elaboran el duelo y reprimen sus emociones, dando
lugar a:
Depresión, Frustración, Culpa, Amargura, Sensación de vacío, Odio,
Ira, Pesadillas, Insomnio, Arrepentimiento, Vergüenza, Baja
autoestima, Falta de perdón, Soledad, Ansiedad, Aislamiento,
Desesperanza, Flash-backs al aborto, Pensamientos suicidas o
suicidio, entre otros.

Por lo tanto, el dolor tras un aborto es algo que la mayoría de las
mujeres sufren en silencio
, sin el apoyo de sus familias o personas
cercanas, enfrentándose de esta manera a un futuro incierto y
amenazado.

Pero, el propósito de Dios en medio de esta oscuridad, es brindarle a
cada mujer una vida plena y abundante, una vida llena de paz, de
libertad, de gozo y de restauración después de sus abortos.

“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en
abundancia” . Juan 10:10 (RVR1960).

El aborto no es una experiencia sin importancia. En nuestra
sociedad se cree que los riesgos tras un aborto pueden ser solo
físicos
, tales como una infección, o una perforación o hasta la misma
muerte.

Pero lo que si es cierto, y no podemos seguir ignorando, son los
conflictos psicológicos y emocionales que conlleva esta experiencia
en la vida de cada mujer
.

Peor aún, se tiende a creer que, por el hecho de haber tomado la decisión
de abortar y quitarle la vida a un ser humano, la mujer “debe y merece
sufrir”, al fin y al cabo fue su propia elección, y ella misma se provocó
esas heridas!

Sin embargo, la Biblia en Juan 3:16-17 (NTV) dice: “Pues Dios amó
tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él
no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al
mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él”.

El amor y la misericordia de Dios son tan infinitos e incomparables,
que su deseo es rescatarte
, y decirte: Yo te perdono, no temas, yo te
ayudo, yo tengo el poder para sacarte de ese pozo de desesperación, de
desesperanza, de soledad, de tristeza y te ofrezco un nuevo comienzo
¡¡¡El tiene el poder para hacerlo!!! Y …¡¡¡Quiere hacerlo!!!

Si tú, o alguien que conozcas, ha pasado por la experiencia de un aborto,
queremos decirte que Dios puede perdonar, sanar, restaurar, consolar, y
dar una nueva esperanza de vida.

A través de AESVIDA, queremos ayudarte a procesar tu duelo por la
pérdida de tu bebé y encontrar restauración en nuestro Señor Jesús
.

Mujeres que estaban inmersas en el dolor, o la culpa, o la tristeza, u otros
síntomas, hoy en día, pueden declarar, como sus vidas han sido
restauradas.

Aquí unos breves testimonios reales de estos retiros.
María: “Vine al retiro asustada y con mucha vergüenza de que me
juzgaran, y recibí todo lo contrario mucho amor. Me voy
descansada y en paz con Dios”.
Ana: “Vine con un secreto dentro de mí, con una búsqueda del
perdón por mi aborto, encontré ese perdón, saqué todo el dolor, la
rabia y la frustración. Ahora me siento libre”.
Marina: “Este retiro ha significado mucho para mí. Llevé por
muchos años una llaga profunda, busqué ayuda en psicólogos, pero
la vergüenza no se iba. Ahora sé que Dios me ha sanado, me siento
perdonada, este retiro me ha devuelto la vida”.

El Señor sana a los quebrantados de corazón, y venda sus
heridas (Salmo 147:3, RVR1960)

Johanna Martínez Delgado, Psicóloga Clínica y Jurídica del equipo de
AESVIDA.

Publicado por primera vez en Evangélico Digital con el título: “La otra víctima del aborto: La mujer”